Bueno eso fue una reflexión del momento que quería contar. (no es acaso detestable esas personas que vocalizan todo el tiempo lo que acaban de hacer, lo que están haciendo, o lo que van a hacer). También es insoportable una persona, he aquí, que se autocritique tanto al menos en estos minutos pasados. Igual lo veo como una costumbre que necesito practicar en extremidad, y creo que con el tiempo se va a ir desvaneciendo, con el fin de que brote cuando sea necesario-no todo el tiempo-. A lo que voy, que va a ir menguando la necesidad.
Tema a parte, hoy volvía de hacer una carga virtual. Era de noche ya. Y de repente se me aparece un tipo en la oscuridad, para colmo aparece de la nada y no puedo doblar en una esquina o hacerme la pendeja asustada para correr, ajjajaa, no, no era una chance. Lo único que tenían al alcance de la mando en un bolsillo eran mis llaves, matanga. Una mezcla de miedo, y con unas cagas de correr terribles. Los pasos siguen la inercia del movimiento, y poco a poco nos vamos cruzando hasta que estamos a un metro de distancia. Yo observando al hombre, atenta a cualquier movimiento, y él con la cabeza mirando el suelo usando gorra. Y atina a decir un firme "hola", ronco y hasta melancólico o cansado, me pareció. Devuelvo el saludo con sorpresa y una sonoridad masculina. Cada uno sigue su curso. Mi corazón se trasladó a mis oídos, estaba allí, lo podía oir. Aceleradisimo. Sigo camino, reprochándome de forma exagerada mi paranoia. Mirándolo ahora, me parece comprensible mi miedo. Lo que sí fue paranoia fue mi persecuta el resto del camino, cualquier ruido me hacía saltar el corazón. Por suerte home sweet home, he llegado.